El Gran Premio de Qatar confirma la crisis de Ferrari y el despertar de Red Bull
Ferrari sufre en Qatar con Leclerc sin opciones de puntuar, mientras Piastri logra la pole y Red Bull muestra señales de recuperación.
El Gran Premio de Qatar 2025 ha dejado en evidencia la profunda crisis que atraviesa Ferrari, un equipo históricamente dominante en la Fórmula 1 que esta temporada está muy lejos de su nivel habitual. Charles Leclerc, la gran esperanza de la Scuderia, reconoció abiertamente tras la clasificación que no tenía opciones de puntuar, reflejando el pobre rendimiento del monoplaza italiano en el circuito de Losail.
Leclerc afirmó con sinceridad: “No hay esperanza para terminar en los puntos en Qatar”, una declaración que responde a una sesión de clasificación desastrosa donde Ferrari mostró una preocupante falta de ritmo y problemas en el ajuste del coche. Ambos pilotos del equipo sufren para encontrar respuestas en un trazado donde la aerodinámica y la gestión de neumáticos son clave, y en un campeonato donde la brecha técnica con sus rivales crece cada vez más.
Por otro lado, Red Bull demostró que aún tiene fuerzas para competir. Según Helmut Marko, el equipo austríaco despertó en Qatar y el tercer puesto en clasificación es un motivo de optimismo. Esta recuperación no sorprende, pero sí confirma que la estructura técnica y estratégica de Red Bull sigue siendo superior a la de Ferrari, que parece estar sumergida en un mar de dudas y errores.
En un giro inesperado, Oscar Piastri, piloto de McLaren, logró una pole position que sorprendió a los aficionados y supuso un golpe directo a su compañero Lando Norris. Piastri aprovechó al máximo las circunstancias y la estrategia para imponerse, mientras Norris intentó tácticas similares a las vistas en Singapur para retrasarlo en su última vuelta rápida, sin éxito.
La actuación de Piastri es significativa por varios motivos. Primero, porque McLaren, aunque lejos de los líderes, muestra señales de mejora y competitividad. Segundo, porque evidencia la inconsistencia interna del equipo, ya que Norris no pudo responder a la amenaza de su joven compañero. Mark Hughes destacó cómo Piastri asestó un golpe necesario para que McLaren recupere prestigio y confianza en un año complicado.
Por otra parte, Mercedes sigue enfrentando problemas técnicos que afectan a sus pilotos. George Russell ya se ha acostumbrado a lidiar con fallos en el volante, una situación que no debería ser normal en un equipo de su calibre. Lewis Hamilton vivió un nuevo debacle que generó una reacción emocional intensa, comprensible debido a la frustración acumulada en una temporada que dista mucho de sus mejores tiempos.
En conclusión, el Gran Premio de Qatar confirma varias realidades: Ferrari continúa en caída libre sin soluciones inmediatas; Red Bull recupera confianza y rendimiento; McLaren muestra un rayo de esperanza gracias a Piastri; y Mercedes sigue limitado por problemas técnicos. Este panorama evidencia la decadencia de equipos históricos y la necesidad de un cambio profundo para recuperar la esencia y competitividad que la Fórmula 1 merece.